Irresponsabilidad Leonel Fernández corre pareja con su ineptitud e indigencia teórica y política

 

La ineptitud rampante de Leonel Fernández para actuar consecuentemente como Presidente del país, es fruto de que carece de formación teórica y política, siendo sólo portador de una superficial preparación cultural que no pasa de ser de Reader’s Digest, o sea, de carácter digerido y para salir del paso, y todo esto opera en una persona que, como Leonel Fernández, exhibe una irresponsabilidad olímpica.

Inepto e irresponsable son los dos conceptos claves para definir lo que son en su comportamiento político Leonel Fernández y el Pálido Pelegato.

Esos dos rasgos quedaron expuestos en su máxima expresión cuando expresara, al clausurar el VII Congreso Pelegato que el país, la sociedad o el Estado dominicano, es “un desorden y un caos, donde no hay un sistema organizado sobre nada”.

Esta sola expresión significa que el señor Leonel Fernández tiene el mal hábito de lanzar escupitajos al aire, pareciendo sentir un gran placer cuando, por ley de gravedad, de regreso impactan en su mismo rostro. Y esto es así ya que este mismo señor Leonel Fernández fue el gobernante de este país del 1996-2000, esto es, hasta hace 5 años atrás.

Como es fácil recordarse, durante aquélla, que fuera su primera gestión gubernativa, Leonel Fernández procedió a imponer la desarticulación de lo que hasta entonces fuera la estructura básica de la sociedad dominicana y económica del Estado.

Leonel Fernández impuso la privatización de todas las propiedades estatales y su pase mediante ventas de carácter leonino, esto es, que sólo ganaban los adquirientes privados en cada transacción, en tanto el Estado perdía cuando menos dos veces, la una por hacerlo a precio de vaca muerta, y segundo, al traspasar las áreas básicas de la economía del país al sector capitalista privado, quedaba a expensas de la voluntad de dichos círculos capitalistas, en tanto el Estado perdía Poder y beligerancia para dirigir, conforme a la conveniencia del país, el rumbo de las actividades económicas, a la vez que pasaba a ser predominante la tendencia nociva de los círculos privados, que son más bien de carácter extranjero directamente y si no, apéndices o colaterales de esos monopolios internacionales.

Al romper, sin tener en cuenta el interés nacional ni el de la inmensa mayoría de la población, con las estructuras económicas hasta entonces predominantes y con su orientación, Leonel Fernández, evidentemente sin tomar en cuenta ni importarle el rumbo ulterior del proceso, esto es, sin importarle las consecuencias y sus efectos, lo que de por sí lo descarta para poder gobernar ya que, quien no prevé, no puede dirigir, y gobernar es dirigir, sino que actuando en forma atolondrada y brutalmente irresponsable, prosiguió atendiendo sólo a los dictados del capital financiero internacional y de sus organismos recolonizadores del neoliberalismo y la globalización aplastante de la realidad nacional de los países a engullirse o engullidos, a dar paso a las llamadas reformas estructurales, que no son más, como se ha podido palpar en lo que vino a instaurarse, que la adecuación de todo el orden jurídico y administrativo estatal, hasta educativo y en el orden de la salud, a la conveniencia y al interés en la obtención de ganancias descomunales y en un santiamén de los monopolios imperio-capitalistas efectivamente catalogados como capitales golondrinas por su naturaleza fugaz, rápida, aventurera y que no busca ni le interesa echar raíces profundas y duraderas para el país.

Y lo que hizo el clan depredador de Rafael Hipólito Mejía y sus perrodé pepegatos del 2000 al 2004, no fue más que proseguir, como se lo enrostraban a éstos los abogados del régimen leonelista desplazado del Poder en el 2000, lo que Leonel Fernández y el Pálido Pelegato habían iniciado anteriormente.

Tanto en el período de la entronización e instauración del neoliberalismo de Leonel Fernández-Pálido Pelegato del 1996 al 2000, como en el del Perrodé Pepegato del gángster Rafael Hipólito Mejía, estuvo la presencia y compromiso participativo de las distintas facciones de los seguidores del tirano alimaña Joaquín Balaguer, como ahora mismo sucede de nuevo, por lo que nadie puede ocultar ni negar que el caos y el desorden imperantes son obras de los tres sectores políticos éstos, como representativos de los intereses de los círculos, sectores y clases lacayos y servidores del imperialismo internacional y de los EE.UU., junto a los de la Unión Europea y de la Iglesia Católica-Vaticano.

No cabe la menor duda de que Leonel Fernández es el principal responsable del caos y del desorden que reconoce imperan sobre el país y en todas las esferas de actividad de la vida nacional.

Pero, tratándose de un irresponsable e inepto bueno para nada que no sea la depredación del país para el engrosamiento del patrimonio personal y familiar suyo o del clan que forma su entorno, trata de escurrirse presentando que todo este estado catastrófico es culpa no se sabe de quién o sólo de los otros dos partidos Perrodé y Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) con las que los pálidos y él mismo, Leonel Fernández, han venido compartiendo el ejercicio de la depredación del país y de su Estado.

Leonel Fernández se retrata con esta confesión y su proverbial incapacidad para asumir su responsabilidad por su contribución decisiva a la creación del caos y el desorden, pues no es más que un inepto como profesional, como político y aunque quiere dárselas de intelectual, carece de toda formación y peso cultural para poder tener calidad de tal.

Leonel Fernández es, así, sólo eso, aquello y otra cosa, cual de las tres peor.

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