Oblicua prohibición de Rafael Hipólito Mejía a la diarrea de politiquería mandos militares

 

La supuesta prohibición de Rafael Hipólito Mejía a los militares referirse a los temas políticos es oblicua y carente de todo vestigio de respeto de apego así como está huérfana de búsqueda de vigencia de la Constitución.

Esa prohibición, que ni siquiera el mismo Rafael Hipólito Mejía se atrevió a suscribir, sino que supuestamente la habría ordenado a través de José Miguel Soto Jiménez, Secretario de las Fuerzas Armadas, no se fundamenta en que los mandos de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, Zorrilla Ozuna, Uribe Peguero y Florentino han estado contraviniendo la apoliticidad y el carácter no deliberativo que la actual Constitución establece sin ambigüedad respecto a las Fuerzas Armadas.

Son escandalosas las groseras actividades reeleccionistas y politiqueras de unos mediocres y oscuros mandos militares de la Marina, el Ejército y la Aviación, que han llegado al extremo de reclamar la reelección y el continuismo, así como que se le conceda el derecho al voto para hacerlo a favor de Rafael Hipólito Mejía.

Todo esto es contrario a la Constitución y a las leyes vigentes al respecto. Sin embargo, no es la trasgresión a éstas lo que, según se desprende de lo publicado, motiva la prohibición, sino algo tan trivial, casual y pasajero como el trámite burocrático de que se pronunciaron y deliberaron políticamente sin pasar previamente sus pronunciamientos inconstitucionales por sus despachos. Y a continuación cita transgresiones a la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y a múltiples reglamentos particulares, pero ni para el carajo se mencionan las transgresiones más importantes que son a la Constitución de la República Dominicana.

Haciéndose el loco y actuando como si no fuera con él, José Miguel Soto Jiménez dice que el memorandum que le emitió a los mandos lo hace para preservar lo que llama la cadena de mando.

Rafael Hipólito Mejía, por su lado, habla de factores afectivos y disparatea con inequívocos trabalenguas. Llegando a afirmar que les prohibió a los militares “hablar de política delante de la prensa para que los periodistas no publiquen lo que los militares no han dicho”.

Todo esto es nada menos que inadmisible y sólo contribuye, tanto a aumentar suspicacia y a enrarecer la atmósfera política, como a confirmar que, efectivamente, Rafael Hipólito Mejía se ha, de hecho, sublevado y encabeza la sublevación en contra de la Constitución y las leyes, las que pisotea, cada vez en forma más exagerada e impunemente.

 

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