Qué es la Justicia en el país sino la peor burla escenificada con cinismo

 

Para ilustrar la falsedad en que se sustenta, como siempre, y que ahora sigue igual, la Justicia dominicana, compuesta en este caso por la Judicatura y el Ministerio Público, hay que sopesar, comparando, los casos en que el mismo juez que envió para su casa, sin ninguna orden de prisión y poca o ninguna medida cautelar, a los que, siendo funcionarios del desgobierno de Rafael Hipólito Mejía, desfalcaron al Estado por más de 1,000 millones de pesos con el plan Renove, unos días después de dispuesto esto, en forma criminal dictó 6 meses de prisión cautelar a un joven de unos 20 años de edad en La Victoria, por el monstruoso delito de encontrarse en su cartera 2 papeletas dominicanas de 100 pesos cada una, falsas. No cabe duda que no todos somos iguales ante la ley ni ésta, la ley, es aquí, en este paisito, igual para todos, y claro está, mucho menos los jueces, los tribunales ni qué decir de los fiscales del Ministerio Público.

Ahora, para colmo, la infeliz que Nuria Piera crucificara por la escenificación simulada de un acto de mariconería entre mujeres encima de una yipeta, fue enviada por una jueza y la instigación de una ayudante fiscal que no se quita al supuesto dios de la boca y para la que todo es si dios quiere, si dios lo permite, y demás inmoralidades más, durante 3 meses para Najayo presa.

Pero todavía Ramón de la Rosa Carpio, Presidente del Episcopado Dominicano y evidente primer sospechoso y protagonista de la violación de decenas de niños y niñas, con su ulterior prostitución, en Higüey, que estaban bajo los cuidados -y qué cuidados- de la Diócesis de la Iglesia Católica en Higüey, sigue tan campante como Johnny Walker, incluso haciendo peroratas cínicas en defensa de la niñez. ¿Y la justicia dónde está?, Roxanna ¿y la Justicia, dónde está?, Agripino, ¿y la Justicia dónde está?, Domínguez Brito, ¿y la Justicia, dónde está? Cuando el cura Luis Rosario dice que la sociedad dominicana es una sociedad de enfermos sexuales, se cumple por lo menos dos veces lo de que el ladrón juzga por su condición.

 

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