Alguien está mintiendo o está midiendo con una vara muy diferente

La población cuando grita por lo adverso de la situación o los economistas de los capitalistas jactándose de lo estable y aceptable que está esa misma situación

 

A pesar de la inocultable crisis económica que recae sobre la población, afectando más del 95% de sus componentes, los llamados organismos financieros del país e internacionales, insisten e insisten en la llamada solidez y estabilidad de la economía dominicana. Aquí, no cabe pensarlo dos veces, alguien o está mintiendo o está midiendo la situación económica con una vara muy diferente o muy contrapuesta a la que está utilizando el otro conglomerado económico-social que se enfrenta al conglomerado económico-social -entiéndase intereses- al que defiende o pertenece el que evalúa ya sea gritando por lo adverso de la situación o jactándose de lo estable y aceptable que está esa misma situación.

No cabe decir que todo depende del cristal con que se le mira o en caso de que se quiera persistir en ese punto de vista se tendría que admitir que hay alguien que presenta lo blanco como negro, y lo negro como blanco una vez que se trata de la misma y única situación económico-social, y no de dos ni de tres situaciones económico-sociales diferentes entre sí.

Es que cuando los economistas neoliberales o proteccionistas, que son las dos caras de la misma moneda del capitalismo, hablan de crecimiento y desarrollo económicos, no se están refiriendo ni remotamente a que la gente de la población esté mejorando su calidad de vida ni a que le esté siendo posible satisfacer sus diversas necesidades más perentorias de vivienda, electricidad, agua, luz, alimentación, educación ni de sus enfermedades como medicina y atención médica calificada, sino que están diciendo esos flamantes expertos que los capitalistas, a los que camuflagean con los sonoros apelativos de inversionistas y de empresarios (¿Por qué temen decirse capitalistas?) estén obteniendo con mayor amplitud y con mayores facilidades, además de con las más distintas e innovadoras formas, más ganancias, que es el nombre con que se denomina la plusvalía, o sea el trabajo efectuado y no remunerado al trabajador y del que el capitalista, inversionista o empresario se apropia en forma personal y “privada”.

Pero hay que repetir que las ganancias de los capitalistas son directamente proporcionales si no iguales a tiempo de trabajo dejado de pagar al trabajador, y que además mientras más desarrollo capitalista hay mayor es el robo del tiempo de trabajo efectuado por los obreros por parte de los capitalistas, amen de que los que no están aptos por enfermedad, vejez o incapacidad personal, o bien por la falta de cupo en las empresas, lo cubren los trabajadores empleados o activos bajo distintas formas, por lo que en el capitalismo el crecimiento de la pobreza, con todas y cada una de sus consecuencias, es un fenómeno constante y permanente que no hay forma ni manera de parar, o sea, detener.

Así, es evidente, a cada paso de la vida real del proceso de desarrollo de la actividad de la sociedad, que lo que es bueno para el economista capitalista que habla y encarna los intereses del sistema capitalista, no lo es para el economista que aborda el mismo asunto desde el punto de vista de los intereses de las masas trabajadoras que son la inmensa mayoría de la población y de la sociedad.

El desarrollo y el crecimiento económico es visto y tenido como tal por los marxista-leninistas como el aumento de las posibilidades reales y concretas de que la gente trabajadora del pueblo pueda y deba resolver sus necesidades materiales y espirituales en una cada vez mayor proporción y con mayor amplitud.

 

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