¡Un ladrón, un ladrón!

 

Gritar ¡Un ladrón, un ladrón!, es el recurso conocido al que apelan los cacos de sangre más fría al momento de quedar evidenciados, buscando con dichos gritos escurrirse dentro de la multitud para lograr escapar y ponerse a buen resguardo de sus persecutores.

Tal parece que ha sido la estratagema ideada por los cómplices de Pepe Goico. Pues está claro que ni Rafael Hipólito Mejía, ni Soto Jiménez ni Ramón Báez Figueroa, estaban al margen ni ignoraban lo que Pepe Goico, desde hace tiempo, seguía haciendo.

 

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