Las masas humildes reinvindican dominicanidad en tanto Casals Victoria y Espaillat Nanita enaltecen a Trujillo y su sangrienta dictadura

 

Son las masas atrasadas y sus contingentes apenas organizados, las que escenifican, con sus acciones, la refutación real y verdadera a los supuestos esclarecidos y cultos hombres de las cavernas, como Casals Victoria, Espaillat Nanita y otros, que reivindican, a despecho de todas las relaciones reales, al dictador Trujillo, peón comprobado del imperialismo yanqui y de sus monopolios, así como de la transnacional del envilecimiento y el oscurantismo parasitario Iglesia Católica, S. A.-Vaticano, como un supuesto nacionalista y ejemplo de lo que es ser tal cosa en República Dominicana, y agregan en la definición de su endeble fisonomía, que -dicen esos mismos nostálgicos seguidores del sátrapa criminal- ellos no pueden exigir la disolución del Concordato, del Vicariato Castrense ni del Patronato Nacional San Rafael, con los que la Iglesia Católica Vaticana anula, castra y aplasta la soberanía estatal de la nación dominicana, que es lo que le daría -esa soberanía ahora cercenada- el carácter de Estado libre, como se define en la Constitución, Art. 3 de la misma, ya que los contrapondría a la Iglesia Católica y ellos, como recalcitrantes y empedernidos trujillistas de tomo y lomo, no pueden dejar de ser clericales y hombres de la Iglesia Católica, reafirmando así que no son más que un amasijo de trujillistas clericales en los que, lo del nacionalismo, no es más que un asqueroso y vergonzoso taparrabo para encubrir su real catadura antinacional y antipopular infame.

Cada día que pasa y en los más recónditos rincones de la sociedad y del país, no importando el terror fatídico de la terrorista Iglesia y sus bandas paramilitares y parapoliciales, aparecen nuevos sectores poblaciones que condenan a la Iglesia Católica por su condición de parásita del pueblo y del país, y al conocer la naturaleza del Concordato, Vicariato Castrense y Patronato Nacional San Rafael, no vacilan ni lo piensan dos veces para incorporarse a la campaña contra la práctica parasitaria de la Iglesia y resaltar su infame naturaleza -la de la Iglesia Católica- de ingrata y traidora, abogando para que se renuncie y se ponga fin así a tan canallas contratos anti-dominicanos firmados por el dictador con la sanguijuela Iglesia Católica.

Pero con la cobardía y la actitud pusilánime de los Espaillat Nanita y Casals Victoria ocurre lo contrario, pues cada vez es más notoria y rechazable.

Podemos mencionar casos concretos como los acaecidos y que se desarrollan en San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia (Higüey); Jimaní repudiando, por ladrón y haitiano, al cura católico José Ramón de la Cruz; al padre Jesús, corriendo y saltando empalizadas, con todo y sotana, como un loco, en Enriquillo, para ponerse a salvo de la multitud enardecida de dominicanos que buscaba lapidarlo por traidor a los dominicanos y pro-haitiano; lo del cura Riquoy en la frontera y aquella pedrada patriótica que lo derrengó; el repudio que crece y se fortalece en San Pedro de Macorís y Los Llanos contra el cura Christopher Hartley Santorio y que se hace extensivo, dicho repudio, al obispo Ozoria, que es un haitiano encubierto; lo mismo que lo que ahora está en desarrollo en el municipio de Gurabo, contra el cabecilla de los jesuitas, José Núñez, que ha creado una organización sólo para velar por los haitianos ilegales y recibir así torrentes de dinero, como buen Judas, que es condición infame común a todos los perversos curas.

La manifestación de repudio a la sentencia que favoreció a diáconos, curas y al obispo Benito de la Rosa Carpio, pedófilos y degenerados sexuales que abusaron de cientos de niños del albergue operado por la transnacional Iglesia Católica, C. x A., desafió, en la primera semana de julio, al despotismo clerical y puso el dedo en la hedionda llaga del Concordato, el Vicariato Castrense y el Patronato Nacional San Rafael, suscritos entre el sátrapa criminal Rafael Leonidas Trujillo Molina y el Papa Pío XII, conocido como el Papa de Hitler.

Centenares de manifestantes recorrieron las calles de San Rafael del Yuma con pancartas exigiendo persecución y castigo a los sacerdotes, diáconos y del obispo Ramón Benito de la Rosa Carpio, en un hecho sin precedentes conocido en más de 160 años de historia de la República Dominicana. No importaron las amenazas de ser castigados por la “mano divina” a aquellos que se atrevieran a participar en la marcha, ni las acusaciones de ser “diablos” y “enemigos de dios y de la Iglesia”, “ateos”, etc. a los organizadores de la protesta. La marcha fue todo un éxito que despertó simpatías en la vecina ciudad de Higüey y otros pueblos de la Región Este que lamentaron no estar al corriente de la protesta para sumarse a la misma.

La indignante decisión de declarar no culpables a los curas, diáconos y al obispo Ramón Benito de la Rosa Carpio pedófilos, evidenció el control que ejerce la alta jerarquía de la Iglesia Católica sobre la Suprema Corte de Justicia y su Presidente Jorge Subero Isa quien, sorprendido y asustado por la manifestación espontánea e inmediata del pueblo de Yuma, prometió al país una “investigación” sobre la sentencia y el juez que la pronunció, con el exclusivo objetivo de calmar la opinión pública en lo inmediato para dejarlo todo al olvido.

Esta estratagema de la Iglesia Católica y Jorge Subero Isa cuenta ante todo con el papel anestesiante de la prensa amarilla, tanto las del Opus Dei-capital negrero Pepín Corripio, esto es, las letrinas “Hoy” y “El Nacional”, como “El Caribe”, perteneciente a un oscuro grupo de capitalistas de Santiago, testaferros y canchanchanes del ministro de cosas sucias de la Iglesia Católica, Agripino Núñez Collado, el mismo que diligenció sacar de Higüey al obispo Ramón Benito de la Rosa Carpio antes de que estallara el escándalo del “”Hogar de Niños Huérfanos” y sustituirlo por su primito hermano, el obispo Peña Núñez, y mantener de esta manera el total control de este asqueroso asunto de homosexualidad, pedofilia, bestialismo, prostitución infantil, pornografía y orgías de todo tipo.

Amigos del periódico "¡Despertar!" y de “La Voz del Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO)” pidieron que se mantenga la más alta vigilancia sobre la prensa amarilla pues fueron testigos directos de que el camarógrafo que acompañaba al inescrupuloso mercenario Huchi Lora filmó un depósito de decenas de botellas vacías de wisky, vinos y otros licores como pruebas contundentes de las orgías que allí se llevaban a cabo y esta prueba testimonial más nunca fue presentada al público nacional e internacional que ha seguido de cerca este escabroso escándalo.

Esta sentencia, creando privilegios a favor de delincuentes ensotanados, no quedará impune. El país se ha trasformado en una enorme sala de audiencias donde el pueblo es el fiscal, testigo y juez: ¡Vamos arriba, que ahora es que esto empieza!

Los curas jesuitas reafirman su laborantismo en pro de la haitianización de la República Dominicana, al disponer la instalación en Santiago de los Caballeros de un campamento para brindar servicio a los haitianos en la región Norte o del Cibao.

El Campamento del Servicio Jesuita para Refugiados y Migrantes, tiene su base en el sector Gurabo, en el Nordeste santiaguero y es dirigido por el cura jesuita José Núñez “Chepe”, párroco recién designado en la Parroquia San Bartolomé de Gurabo.

Sustituye el Padre Chepe al cura Milton Amparo Tapia, quien desertó del sacerdocio y se casó pasándose a la Iglesia Anglicana, marchándose fuera del país, a Miami, Florida, Estados Unidos.

El Servicio Jesuita para Refugiados y Migrantes cuenta con las instalaciones del Centro de Formación y Acción Social y Agraria (CEFASA), dentro de una finca de decenas de tareas en pleno centro gurabero, en el kilómetro 4 de la Carretera Luperón.

En pro de aglutinar a los haitianos, que son miles, en el sector de Gurabo, los curas jesuitas ya les ofrecen misas en el idioma nacional más hablado por los haitianos, el creole o patoi.

Específicamente la misa a la que asisten gran cantidad de haitianos, es celebrada los sábados a las 5 de la tarde, en la Iglesia Santa Rosa de Lima, en el sector de Gurabo abajo.

Sin embargo, los guraberos se están organizando activamente contra la invasión haitiana y en ese sentido las juntas de vecinos de los distintos sectores de Gurabo han celebrado varias reuniones en las que han planteado que hay que sacar a los haitianos, porque han aumentado la delincuencia y están actuando como Pedro en su casa.

 

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