Mentiras sobre Stalin: “Millones de muertos: De Hitler y Hearst a Conquest y Solzjenitsyn”

-II-

14-01-2011

 

Continuamos con la historia de los supuesto millones de presos y muerto en los campos de trabajo y los muertos por el hambre, en la Unión Soviética en los tiempos de Stalin.

Hoy damos lectura sobre:

William Hearst, un amigo intimo de Hitler.

William Randholph Hearst era un multimillonario norteamericano que ayudo a los nazis en la guerra psicológica contra la URSS. Hearst era un redactor norteamericano conocido como “el padre” de la prensa amarilla y sensacionalista de dicho país.

William Hearst comenzó la carrera de redactor en 1885 cuando su padre, George Hearst (millonario de la industria minera, senador y redactor), le regalo la dirección del periódico San Francisco Daily Examiner. Así comenzó también el imperio periodístico de Hearst que, de una manera definitiva, dejaría huellas profundas en la vida diaria y en los conceptos de los norteamericanos.

Después de la muerte de su padre, William Hearst vendió todas las acciones de la industria minera que heredó y comenzó a invertir el capital en los medios de comunicación. La primera compra que hizo fue el New york Morning Journal, un periódico de tipo tradicional que Hearst transformó totalmente en un diario sensacionalista y amarillo.

Las noticias eran compradas a cualquier preció y cuando no había crueldades o crímenes violentos para contar, los periodista y fotógrafos debían de “arreglar” el asunto y justamente esta es una de las característica de la “prensa amarilla”, escribir mentiras y crueldades arregladas como verdades.

Las mentiras de Hearst lo hicieron multimillonario y una de las personas más importante del mundo del periodismo, siendo en el año 1935 uno de los hombre más ricos del mundo, con una fortuna avaluada en 200 millones de dólares.

Después de la compra del Morning Journal, Heart continúo comprando y fundando periódicos y semanarios por todos los EE. UU.

En la década de los año cuarenta, William Hearst era propietario de 25 periódicos, 24 semanarios y 12 emisoras de radio; 2 agencias de noticias, un servicio informativo para el cine, la empresa cinematográfica Cosmopolitan y mucho más. En 1948 compro una de las primeras estaciones de televisión de los EEUU, la WBAL-TV, en Baltimore. La prensa de Hearst vendía ¡13 millones de ejemplares! y tenía cerca de ¡40 millones de lectores al día! ¡Casi un tercio de la población adulta de USA leía diariamente la prensa amarilla de Hearst! Y aun mas, millones de personas en el mundo recibían la información de la prensa de Hearst a través de las agencias de noticias, películas y una serie de revistas que eran traducidas y editadas en grandes cantidades por todo el mundo.

Las cifras anteriormente mencionadas muestran muy bien, de qué manera el imperio de Hearst influenció la vida política norteamericana y la vida política del mundo entero durante muchos años. Entre otras cosas por ejemplo: en contra de la participación de EE. UU. al lado de la Unión Soviética en la Segunda Guerra mundial; y las campañas anti-comunitas de McCarthy, en la década de los años cincuenta.

Las ideas de William Hearst eran extremadamente conservadoras, ultra nacionalista, y sobre todo anti-comunistas. Su política era una política de extrema derecha.

En 1934 hizo un viaje a Alemania donde fue recibido por el mismo Hitler en persona, como invitado y amigo.

Después de este viaje, los periódicos de Hearst se volvieron aun más reaccionarios y siempre con artículos en contra del socialismo, en contra de la Unión Soviética y muy especialmente en contra de José Stalin.   

Hearst intento también utilizar abiertamente sus periódicos para hacer propaganda nazi, a través de una serie de artículos del mismo Herman Goering, la mano derecha de Hitler. Pero producto de las protestas de muchos lectores, fue obligado a suspender la publicación y retiró, obligatoriamente, los artículos de Goering.

Después de visitar a Hitler, los periódicos sensacionalistas de Hearst salían llenos de “revelaciones” sobre acontecimientos terribles en la Unión Soviética. Claro que se trataba de invenciones. Asesinatos, genocidios, trabajo esclavo, lujo de los gobernantes y muerte para el pueblo eran a diario las grandes “noticias” de los periódicos y noticiarios de William Hearst. El material era entregado a Hearst por la Gestapo, la policía política de la Alemania nazi (a la que perteneció el mismo Joseph Ratzinger, actual papa Benedicto XVI, de la Iglesia Católica).

En las primeras páginas de los periódicos había, muchas veces, caricaturas con imágenes falsas de la Unión Soviética, donde Stalin era retratado como un asesino, cuchillo en mano. No debemos olvidar que estos artículos eran leídos por ¡40 millones de personas en los EEUU y millones y millones en otras partes del mundo!

 

El mito del hambre en Ucrania

Una de las primeras campañas de la prensa de Hearst en contra de la URSS fue: los supuestos millones de muertos, victimas del hambre en Ucrania. La campaña se inicio exactamente el 18 de febrero del año1935, en el periódico Chicago American, con un titular en la primera página que decía: “Seis millones de muertos por el hambre en la Unión Soviética”. Utilizando material llegado directamente desde Alemania nazi, el magnate de la prensa y simpatizante, como militante, del nazismo, William Hearst, comenzó a publicar historias fantásticas: una sobre un genocidio provocado por los bolcheviques con el resultado de millones de muertos por el hambre en Ucrania.

La realidad era bien diferente.

Lo que había sucedido en la Unión Soviética al comienzo de la década de los años treinta era una gran lucha de clases en que los campesinos pobres y sin tierras se levantaron en contra de los grandes terratenientes ricos –los llamados kulakos– e iniciaron la lucha por los colectivos agrícolas, éstos se llamaban los koljozes. Esta gran lucha de clases que envolvió directamente o indirectamente a 120 millones de campesinos, causó inestabilidad en la producción agrícola y en algunas regiones la falta de productos alimenticios. La falta de comida debilitaba a las personas y contribuía a aumentar las victimas de epidemias infecciosas. Este tipo de epidemias era un acontecimiento tristemente común en el mundo entero por aquella época.

Entre 1918 y 1920 una epidemia, conocida como la gripe española, produjo millones de muertos en los EEUU y 20 millones murieron, por la misma causa, en Europa. Pero nadie, absolutamente nadie, acusó a esos gobiernos de matar a sus ciudadanos. El hecho es que los gobiernos nada podían hacer en contra de epidemias de esa naturaleza. Durante la segunda guerra mundial apareció la penicilina y las infecciones pudieron ser combatidas con éxito a fines de la década de los años cuarenta. Los artículos de la prensa de Hearst sobre los millones de muertos por el hambre en Ucrania,  que había sido “provocada por los comunistas” según él y Hitler, eran detallados y terribles. La prensa de Hearst utilizó todo a su alcance para hacer de las mentiras una realidad, haciendo que la opinión pública en los países capitalistas se volviese fuertemente en contra de la Unión Soviética. Así se origino el primer mito de los millones de muertos en la URSS de la época de Stalin. Una ola de protestas contra el hambre “provocada por los comunistas” continuó en la prensa occidental y nadie quizo escuchar los desmentidos de la Unión Soviética. ¡Las mentiras de la prensa de Hearst en 1934 tuvieron que esperar hasta 1987 para ser completamente desenmascaradas y echadas al zafacón!

Durante mas de 50 años y basados en estas calumnias, varias generaciones en todo el mundo fueron influenciadas para tener una visión unilateralmente negativa del socialismo y en particular de la URSS y de José Stalin. Continuaremos.

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Parte II

Parte III

Parte IV

Parte V

Parte VI

Parte VII

Parte VIII

Parte IX

 

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