Mentiras sobre Stalin: “Millones de muertos: De Hitler y Hearst a Conquest y Solzjenitsyn”

-VII-

21-01-2011

 

En esta nueva parte de los supuestos millones de muertos y presos en la Unión Soviética de la época de Stalin, vamos a abordar, entrando en materia, el asunto de las especulaciones sobre los millones de muertos, que era una parte de la guerra sucia de propaganda en contra de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; y es por esto que los desmentidos y esclarecimientos oficiales de los soviéticos nunca fueron tomados en serio y jamás tuvieron espacio en la prensa capitalista. Los desmentidos soviéticos eran motivo de burla, debido a que los llamados “especialistas” no eran más que mercenarios comprados por el capital, y tenían todo el espacio necesario para difundir sus fantasías, puesto que ¡fantasías eran en realidad! Y nada más.

Lo que todos los millones de muertos y prisioneros mencionados por Consquest y otros “críticos” tenían en común, es que son todos productos de aproximaciones y empleando métodos de tipo rudimentarios y caseros.

Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev y otros, utilizaban las estadísticas publicada por la Unión de Repúblicas Socialistas, como por ejemplo: los censos nacionales de población, a los que sumaban un supuesto aumento de la población sin tener en cuenta la situación real existente en el país. Así llegaban alegremente a la conclusión de cuántas personas debían de haber en el país al final de ciertos años. Las personas que faltaban a sus cálculos antojadizos eran presentadas entonces como muertos y presos a cuenta del socialismo y por lo tanto de Stalin. Un método simple, pero totalmente falso, como se puede apreciar.

 Este tipo de “revelaciones” de acontecimientos políticos tan importantes nunca serían aceptadas si las revelaciones fuesen sobre el mundo occidental capitalista. En este caso, hubiese habido con toda certeza, profesores e historiadores que se alzarían llenos de dignidad y de soberbia, que se alzarían en contra de tales engaños, para defender la justicia y la verdad. Pero, como la que estaba en cuestión era la Unión Soviética, entonces las falsificaciones podían dejarse pasar porque, al fin y al cabo, la consigna jesuita, de que el fin justifica los medios, no tiene nada que ver con los socialistas ni comunistas, sino, precisamente, con los imperialistas.

Uno de los motivos es, ciertamente, que los profesores e historiadores anteponen las posibilidades de avanzar en sus carreras profesionales a su misma honradez profesional.

En cifras: ¿Cuáles fueron al final las conclusiones de los “críticos”?

Según Robert Conquest (en una evaluación hecha en 1961) murieron de hambre 6 millones de personas en la URSS a principios de la década de los años 30. Esta cifra fue aumentada por Conquest, a 14 millones luego en el 1986.

Según Conquest, en lo que respecta a los campos de trabajo (GULAG), estaban allí detenidos 5 millones de prisioneros antes del comienzo de las depuraciones en el partido, en el ejercito y en el Estado (en el año 1937). Después de comenzadas las depuraciones, llegaron más de 7 millones de prisioneros durante 1937 y 1938, siempre de acuerdo a las especulaciones de estos vulgares mercenarios; haciendo un resultado total de ¡12 millones de presos en estos campos de trabajo para el año 1939!

El lector debe tener en claro que los 12 millones de Conquest ¡son solamente presos políticos! Según Conquest, en los GULAG había también delincuentes comunes, los cuales eran una cantidad mayor que los presos políticos.

Esto significa que había entonces de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. También según Conquest, fueron ejecutados entre 1937 y 1939 un total de un millón de presos políticos, mientras que 2 millones se morían de hambre. Según Conquest el resultado final de las depuraciones del 1937 al 1939: ¡fue de 9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos!

Estas cifras fueron inmediatamente sometidas a “apreciaciones estadísticas por Conquest, para llegar a la conclusión de que los bolcheviques habían matado, nada menos que a 12 millones de presos políticos, desde el año 1930 al 1953. Sumando estas cifras a los muertos por el hambre en los años 30, Conquest llega a la conclusión antojadiza suya, de que los bolcheviques habían matado 26 millones de personas. En una última apreciación estadística de Conquest: ¡En 1950 habían 12 millones de presos políticos en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas! Barbarazo.

Alexander Solzhenitsyn utilizo más o menos las mismas apreciaciones estadísticas de Conquest, pero esta vez usando los métodos pseudo-científicos con nuevas suposiciones; siempre trabajando con hipótesis, con supuestos, nunca con los hechos de la realidad. Con otras premisas, llega Solzhenitsyn a conclusiones aún más extremas que la de Conquest.

Solzhenitsyn acepta las cifras de Conquest de 6 millones de muertos de hambre de 1932 a 1933. Mientras tanto, con respecto a las depuraciones de 1936 al 1939, Solzhenitsyn considera que murieron un mínimo de ¡un millón por año!

Haciendo un resumen, nos dice que desde las colectivizaciones en la agricultura hasta la muerte de Stalin en 1953, los comunistas habían matado, óigase bien, 66 millones de personas en la Unión Soviética. Además de esto, acusa como culpable al gobierno soviético por la muerte de otros 44 millones de rusos que, según sus afirmaciones, murieron en la segunda guerra mundial.

La conclusión de Solzhenitsyn es, óigase bien, que “110 millones de rusos murieron victimas del socialismo”. En lo que respecta a los presos, Solzhenitsyn nos dice que el número de personas en los campos de trabajo en el año 1953 era, nada menos y nada más, que de ¡25 millones!

No obstante, es sumamente interesante observar como todas estas especulaciones ruedan por el suelo cuando Miguel Gorbachov abre los archivos de la KGB y del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.    

La colección de cifras fantásticas anteriormente presentadas (producto de fantasías muy bien pagadas), han salido en la prensa burguesa desde la década de los años 60; siendo siempre presentadas como hechos verídicos, obtenidos en base a supuestos métodos también científicos. Detrás de estas falsificaciones están las policías políticas occidentales, principalmente la tristemente celebre CIA de los Estados Unidos y el M 15 de Inglaterra. La influencia de los medios de comunicación es tan grande, que hoy las cifras son consideradas como autenticas en grandes sectores de la población de los países occidentales, aun cuando no tienen asidero alguno, empléese el método que quiera emplearse.

Esta situación, lamentablemente, en vez de mejorar ha empeorado. En la propia Unión de Republica Socialista Soviética, donde Solzhenitsyn y otros llamados “críticos”, en realidad saboteadores y espías contra revolucionarios, como es el caso de Andrei Sakharov y Roy Medvedev, no encontraban un respaldo a esas cifras fantásticas. Pero hubo un cambio significativo en el año 1990.

En la llamada nueva “prensa libre”, durante el periodo de Gorbachov, todo lo que se le imputaba al socialismo era presentado como positivo. Esto tuvo consecuencias desastrosas. Una inflación sin igual aumentó la cantidad de muertos y prisioneros durante el socialismo, que ahora se mezclaban con un solo grupo de decenas de millones de víctimas, todos de los comunistas.

La histeria en la nueva “prensa libre” de Gorbachov resalto las mentiras de Conquest y Solzhenitsyn. Al mismo tiempo, fueron abiertos por Gorbachov, los archivos del Comité Central a las investigaciones históricas, lo cual era exigido, precisamente por esa “prensa libre”, pensando que se iba a dar su gran banquete.

La apertura de los archivos del Comité Central del Partido Comunista es, en realidad, la cuestión central de esta historia confusa. Esto por dos razones: por una parte, porque en los archivos se encontraban los datos que podían esclarecer la verdad y por otra parte, aun más importante, porque todos los especuladores en muertos y presos de la Unión Soviética han dicho durante años y años, que el día que los archivos fuesen abiertos, las cifras por ellos presentadas serian confirmadas en el peor de los casos. Todos ellos afirmaron que así sería. Conquest, Solzhenitsyn, Medvedev, Sakharov y los demás. Pero cuando los archivos fueron abiertos y los estudios de los documentos existentes comenzaron a ser publicados, aconteció algo muy extraño. ¡Ni la prensa libre de Gorbachov ni los especuladores en presos y muertos al por mayor y detalle, estaban interesados en los datos que revelaban los archivos! Qué cosa. 

Los resultados de las investigaciones hechas en los archivos del Comité Central por los historiadores rusos Zemskov, Dougin, y Xlevnjuk, y que comenzaron a publicarse en 1990 en revistas científicas, pasaron, otra casualidad, totalmente desapercibidos para occidente y para los traidores revisionistas en el Poder, ya convertidos en flamantes empresarios capitalistas.

Los informes con los resultados de las investigaciones históricas iban en contra de la corriente inflacionaria de muertos y presos en la prensa libre. Estos resultados permanecen desconocidos. Los informes fueron publicados en revistas científicas de poco tiraje, prácticamente desconocidas para el gran público. Por lo tanto, los informes científicos no podían concurrir con la histeria de la prensa, ganando así las mentiras de Conquest y Solzhenitsyn, a quienes entonces apoyaban ciegamente muchos sectores del la población de la Rusia actual.

También en occidente pasaron desapercibidos los informes de los investigadores rusos sobre el sistema correccional durante la época de Stalin; sin noticias en primera plana o reportajes en la televisión. La pregunta que se cae de la mata es ¿Por qué? ¿A causa de qué se produce esta situación?

Para los dominicanos, esta situación nada tiene de extraño sobre todo porque es ultra reconocida la manipulación que en forma de conspiración y complot se tiene montada respecto a las actividades de nuestro partido, el Partido Comunista de la República Dominicana( PACOREDO). Continuaremos.

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